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viernes, 29 de abril de 2011

“ORGANIZACIONES MODERNAS O POSMODERNAS”


Carlos Mora Vanegas
“Los valores y las conductas propias de la organización, en tanto emergentes de infinitas interacciones recurrentes, constituyen especificaciones que han sido incorporadas por sus miembros”.
Von Foerster.
“Consecuentemente: aquel que quiere tener lo correcto sin lo incorrecto, el orden sin el desorden, no entiende los principios del cielo y de la tierra. No sabe como las cosas permanecen juntas”.
 Chuang Tsu
Resumen
Realmente, ¿es su organización moderna o posmoderna? ¿ Hacia donde se dirige?  ¿Qué la caracteriza? ¿Cómo está diseñada, preparada para enfrentar la turbulencia de los actuales escenarios? ¿Cómo se enfrenta   a  la Globalización, las exigencias modernas? ¿Cómo está capacitada la gerencia para enfrentar este Nuevo Milenio? Serían algunas preguntas que requieren ser conocidas, evaluadas y analizadas.
Leonardo Schvarstein al respecto nos señala, que vivir en la modernidad o en la posmodernidad, tal como estamos hoy, no cambia el sentido de la existencia. No hay organizaciones modernas o posmodernas. Sólo hay destrucción o superación de esta encrucijada, en camino hacia un nuevo orden social. Éste ya no da para más. En este sentido, dice Schvarstein,  soy profundamente moderno.
Agrega que en la medida en que no se modifique la apropiación del producto del trabajo humano, en la medida en que se persistan y se acentúen las diferencias generadas en los actuales modos de distribución de la riqueza, toda diferencia entre discurso modernos y posmoderno será de naturaleza meramente retórica.
Considérese que en la modernidad las empresas ofrecían seguridad en el empleo; era razonable para sus miembros confiar en que permanecerían en sus trabajo en tanto que desempeñasen medianamente bien las funciones inherentes a su rol y cumplieran con las tareas asignadas, así como las políticas y las normas establecidas.
Hoy en día en las organizaciones, en gran parte merced a la disponibilidad de nuevas  tecnologías y a la concurrente racionalización de sus estructuras y procesos, están prescindiendo de gente que tiene un nivel de desempeño no solamente aceptable sino, a veces, excelente, y que además conoce profundamente su trabajo. Por tanto, permanecer en la organización ya no depende de los conocimientos ni de la capacidad o la buena conducta. Los despidos obedecen a una cuestión estructural. Propia de la modernidad.
 De aquí, la importancia de la modernidad el considerar estos aspectos, así como la organización del trabajo .
Generalidades, consideraciones
Considero  muy interesante en este análisis, el tomar en consideración lo aportado por Schvarstein, que nos relata, que caracteriza a la modernidad la  metáfora de la organización como máquina: en donde  cada pieza está  en su lugar y hay  un comportamiento trivial que garantiza las mismas salidas frente a las mismas entradas. En esta era posmoderna se utiliza en cambio, al menos en el discurso, la metáfora de la organización como organismo, como ser vivo adaptado y adaptándose al medio ambiente, transformándolo y transformándose, integrando, buscando los nichos dentro de los cuales ubicarse. Un ser guiado por el problema biológico de la supervivencia, que escapa a menudo a las posibilidades del raciocinio, lo que introduce un cierto límite a la ilusión del conocimiento (y del dominio) total.
Esto no ocurre con la máquina, de cuyo funcionamiento puede dar cuenta el especialista. Mientras que en el modelo de máquina de la organización las especificaciones se vinculan a los roles, las capacidades de las personas, las tareas, el tipo de relaciones entre los roles, etcétera, en el modelo del ser vivo u organismo lo que se especifica son las interacciones internas y con el contexto: interacciones entre grupos, tipos de relación con los clientes y proveedores, relaciones co  el estado, etcétera.
En la posmodernidad hay un debilitamiento de la especificación y una revalorización de la ambigüedad: Algunas empresas suprimen los títulos y las descripciones de puestos, como un modo de eliminar la rigidez de las burocracias. La tolerancia a la ambigüedad deviene en una característica personal deseable, ya que no son pocas las personas que, en estos contextos, manifiestan sentirse perdidas y demandan una mayor clarificación (es decir especificación) de sus roles. En estos caos, la contradicción entre especificación y ambigüedad en la organización es un indicador de la tensión entre modernidad y postmodernidad en el nivel social.
Se nos agrega además, que en la perspectiva funcionalista de la modernidad, el conflicto es indeseable, costos e innecesario. Si existen legítimos, intereses no contradictorios y preferencias claras, el conflicto es una anomalía, algo que no debe suceder.
La postmodernidad, legitima la existencia de la contradicción. La relativización de los valores, la admisión de los distintos puntos de vista de los protagonistas según sus intereses de clase, los “debilitamientos”, en fin, del pensamiento. Obligan a soluciones negociadas, consensuadas. Nadie tiene autoridad para imponer arbitrariamente sus pareceres; ninguna solución que no cuente con el apoyo de todos los involucrados será efectiva.
En cuantos a los procesos de control también hay diferencias. En la modernidad, el control es externo a los procesos y a las personas. En la organización moderna existían área de control de la calidad, diferenciadas de las áreas de la producción. Finalizado el proceso productivo, los inspectores de la calidad probaban el producto antes de su salida del mercado: Hoy se postula que la calidad no se controla sino que se produce. El proceso de control está incorporado al proceso de producción. Lo mismo sucede con respecto al sujeto. Si antes era el jefe el que controlaba las actividades del subordinado, se tiende hoy día al autocontrol y se instrumentan dispositivos e incentivos para lograrlo.
Se dice,  que la apuesta de la modernidad es al control omnipotente y omnipresente, el mismo que el filósofo Jeremy Bentham caracterizó con la metáfora del panóptico (lugar de un establecimiento carcelario desde donde se podían ver todos los presos). La postmodernidad, con el privilegio de la contingencia, de la fragmentación, de la dilución de los límites, lo niega como posibilidad.
Por último,  tómese en cuenta, que la organización del trabajo en la modernidad se fundaba básicamente en su división y en la especialización. Actualmente se imponen la polivalencia y la rotación de un modo de desdiferenciación correlativo al concepto de descontrucción, que es característico de la postmodernidad. No lo descuide.
  • Docente titular de postgrado del Área de postgrado de Faces  de la Universidad de Carabobo
  • Ingeniero, Exatec
  • Anotaciones de la cátedra de tópicos  gerenciales modernos, programa de postgrado de Gerencia de la Calidad y Productividad,  Universidad de Carabobo. Aula virtual

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