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sábado, 16 de abril de 2011

HAY QUE PREPARARSE PARA LOS RETOS DEL PRESENTE


Carlos Mora Vanegas
Examina la senda en que pones tus pies, y serán firmes todos tus pasos. Anónimo.
Ya adentrados en el Siglo XXI, nos hemos encontrado con hechos muy relevantes, algunos positivos y otros sumamente caóticos, lo cierto, que como se sabe , estamos acosados por una gran cantidad de tremendos problemas que involucran  desastres naturales, hambrunas, epidemias, carencias de cuidados para salud, pobreza, hambre, miseria, Cataclismos,  terremotos,  Tsunamis , guerras,  hambre, crisis económica, conflictos en lo político, social, educacional, por citar algunos, pero también  han surgido nuevas tecnologías, conocimientos, descubrimientos, todo ello propio de la forma como nos estamos desenvolviendo, vivimos.
Ante esta realidad, nos señala P. Krishna, Ex-Rector del Centro de Educación de Rajghat, Fundación Krishnamurti de la India, que quizá el mayor problema al que nos enfrentamos hoy, es el hecho de que los seres humanos están divididos en grupos ----grupos raciales, grupos nacionales, grupos religiosos, grupos lingüísticos, grupos económicos, grupos políticos, grupos profesionales----y cada individuo se identifica con su propio grupo, siente rivalidad con otros grupos y se preocupa sólo de la seguridad y progreso de un grupo en particular. Estos grupos son a su vez dispuestos a explotarse unos a otros, engañarse unos a otros y hasta destruirse unos a otros en guerras, como las que actualmente se presentan.  Esta se ha convertido en la causa singular más grande de inseguridad en el mundo de hoy. Es responsable por la mayoría de la violencia que vemos en la forma de guerra, terrorismo, disturbios y belicosidad. Esta es la dolencia que aflige a la gente más progresista y educada así como también a los más retrasados e iletrados en el mundo actual. La razón de esto no es difícil verlo. Los individuos se identifican con una particular familia, país, religión y cultura en la que nace. Le enseñan a sentir orgullo de ello y a defender sus formas. La mente del individuo entonces trabaja como la de un abogado defendiendo el yo y lo mío y atacando al “otro”. Siente seguridad identificándose con su grupo pero esta identificación en el hecho real está creando inseguridad en el mundo.
Debemos saber que hoy contamos  con bombas atómicas y nucleares y  podemos diezmar una nación entera en cuestión de minutos y ninguna guerra es local ya. Esto ha puesto en gran relieve la urgencia del problema ya que la humanidad está en peligro de aniquilarse en una guerra nuclear. No podemos por tanto, permitir el posponer la solución a este problema. La historia de la humanidad ha sido una historia de guerras y si no aprendemos ahora, pronto estaríamos librando nuestra última guerra.
A todo ello se agrega, un hecho también muy relevante, que ha dado paso a grandes catástrofes y que no debemos descuidar, como las catástrofes ambientales sobre las que sus manifestaciones  se leen como nos recuerda Krisna se lee  en los diarios y revistas: el agotamiento de la capa de ozono, el calentamiento global por la contaminación industrial, la deforestación, la erosión del suelo, los desechos nucleares y la sobre población. La raíz de la causa de la mayoría de estos problemas es la actitud que hemos desarrollado sobre la naturaleza, tratándola como si es  un recurso que es explotado para nuestro beneficio.
 Se nos indica, que  con el desarrollo de la ciencia y la tecnología y la consecuente industrialización hay una carrera entre las diferentes naciones del mundo para ser la primera en conseguir el beneficio económico o utilidad en el mercado internacional y lograr el progreso económico de su nación a cualquier costo. Los animales no son vistos como seres vivientes con quienes convivimos sino meramente como materias primas para la industria de la carne. Los ríos y las montañas son vistas como objetos a explotarse para la producción de electricidad o para la promoción del turismo. Inclusive los niños son referidos como la “riqueza” de la familia. La naturaleza es referida también como algo para nuestro uso, siendo nosotros los amos del mundo.
Ante esta evidencia, formula el Profesor Krishna las siguientes preguntas: ¿ Realmente somos los amos del mundo? ¿Fue el mundo creado para nosotros?. ¿O, somos parte del mundo, como lo es también cualquier otra cosa y necesitamos vivir en armonía con todas las demás partes, refiriéndonos a ellas como amigos y no como recursos? Esa es la forma como la humanidad se ha relacionado con la naturaleza por miles de años pero en el último siglo nuestra actitud ha cambiado subrepticiamente y a menos que cambiemos este paradigma vamos a enfrentar más y más catástrofes ambientales. Puede que nosotros tengamos mejores computadores y aviones más veloces pero no tendremos aire fresco que respirar y nuevas enfermedades causadas por el desequilibrio hará que la vida no valga la pena vivirla.
Otro aspecto interesante, sobre esta realidad nos comenta el Prof. Krishna es lo concerniente al  gran problema que la sociedad trata de replicarse así misma. Los prejuicios e ilusiones tienden a continuar de una generación a la otra acompañada de los problemas asociados con ellas. Si los judíos enseñan a sus niños que los árabes son sus enemigos y los árabes enseñan a sus niños que son los judíos sus enemigos, la generación más joven crece con el sentimiento de animosidad ya inculcados en sus mentes. Los prejuicios de los mayores continúan en los jóvenes y así el problema de la animosidad. Por tanto, ¿cómo se ha de terminar esto?. Lo mismo pasa con los católicos y los protestantes o los hindúes o los musulmanes.
Esta animosidad no termina nunca mientras sigamos educando a los niños a obedecer y conformar lo que los adultos estén diciendo. Debemos crear por tanto, una mente inquisitiva, que cuestione lo que se ha dicho, que esté consciente de que tiene muchos prejuicios que necesitan ser revisadas y descartados y esté dispuesta a emprender esta tarea de descubrirse así misma y a descubrir la verdad. Este proceso de poner en duda nuestras propias opiniones, de discriminar entre lo que es verdadero de lo falso es el despertar de la inteligencia del niño. Es conveniente para los mayores despertares la inteligencia del niño porque de esta forma empezará a cuestionar, a poner en duda sus valores y sus formas de vida. Pero es esencial inculcar y respetar la disidencia si estamos por una sociedad no estática que inflexiblemente está atrapada en una rutina fosilizada. Hay mucha inercia en la sociedad actual y la única manera de cambiarla es creando una mente que pregunta no sólo las cuestiones científicas, sino también las cuestiones sociales, morales y religiosas.




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